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Pavimentos continuos In Situ
Resistencia mecánica

La resistencia mecánica de un pavimento viene determinada, en primer lugar, por la resistencia a la compresión y flexotracción que proporciona la base de hormigón, la cual debe garantizar la capacidad de soportar los esfuerzos creados por las cargas previstas en una instalación. El acabado superficial de un pavimento, que es la parte expuesta al tráfico rodado, golpes, arañazos etc., requiere a menudo de resistencias superiores a la base de hormigón para poder conservar una terminación adecuada al fin previsto, y esta debe evitar que se formen baches, desportillamientos en las juntas, formación de polvo ocasionada por el desgaste superficial o deterioro estético de la instalación.

Compresión, tracción y abrasión

Dentro de nuestra gama de pavimentos, contamos con recubrimientos cuya resistencia a compresión, tracción y abrasión supera ampliamente la que puede proporcionar la base de hormigón, lo que nos permite dar solución en los entornos más intensos y desafiantes. Todo ello conlleva a mantener un acabado impecable y de alto rendimiento frente a cualquier agresión, ya sean impactos fuertes, grandes piezas en movimiento o volquetes de 60 t.

Corrosión y choques térmicos

La elevada resistencia mecánica de nuestras soluciones se ve complementada por la resistencia química y la resistencia a la tempera- tura, que facilita la limpieza y mantiene inalterable el pavimento frente a choques térmicos.

Características

Mediante una amplia gama de texturas y colores se puede proveer al pavimento de una terminación antideslizante que garantice el agarre en cualquier situación y a la vez de un colorido y señalización destinados a mejorar la navegación, seguridad del personal y vehículos de carga.

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